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El Templo Romano de Córdoba se alza de nuevo donde estuvieron las casas consistoriales de la ciudad (fuente de foto: www.cordoba24.info/html/temploromano.html)

La silueta del Templo Romano de Córdoba se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad. Situado en el extremo Este de la urbe romana de Corduba, junto a la desaparecida Puerta del Hierro o Puerta de Roma –entrada de la Vía Augusta-, formó parte de un conjunto monumental dedicado al Culto Imperial romano, culto pagano desarrollado en el siglo I d.C. que dotaba a las capitales de provincia -caput provinciae- de grandiosos escenarios para la representación del poder imperial. Es considerado incluso como el tercer foro romano de Corduba, junto al fundacional Colonial y el llamado Foro Adiectum, situados éstos en el sector central de la ciudad, como era habitual, hoy día entorno a la Plaza de San Miguel y la calle Cruz Conde. Preside de nuevo su entorno desde su descubrimiento y reconstrucción parcial, realizada a mediados del S. XX por el arquitecto restaurador Félix Hernández y el profesor Antonio García Bellido. A punto de culminarse su definitiva puesta en valor y apertura, forma parte del Plan de Grandes Ciudades como uno de los elementos más reconocibles de la etapa histórica romana en la ciudad dentro de un eje monumental destacado, que une la Plaza de las Tendillas con la singular Plaza de la Corredera, Plaza del Potro y Ribera del Guadalquivir.

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Representación ideal del complejo de culto imperial adosado a las murallas romanas y junto a la Puerta de Hierro o de Roma, a la entrada de la Vía Augusta a Corduba (fuente de foto: www.http://cordobaestaenti.es)

El templo comenzó a construirse en época del emperador Claudio (41-54 d. C.) aunque no se culminaría hasta el reinado de Domiciano (81-96 d. C.).Templo pseudoperíptero, hexástilo y de orden corintio, fue localizado bajo las antiguas Casas Consistoriales. En la zona ya habían sido encontrados numerosos elementos arquitectónicos, tales como tambores de columnas, capiteles siempre de mármol, por lo que la zona era conocida como Los Marmolejos. Formaba parte originalmente de un grandioso conjunto destinado al Culto Imperial, de la época de Domiciano, único centro similar documentado en toda la Bética. Los primeros emperadores desarrollaron estos cultos para ensalzar su supuesto origen divino, implantándolos en las provincias del Imperio a través de un importante despliegue constructivo que alojaba todo un programa iconográfico sobre la familia imperial. Estos centros incluyen normalmente edificios de espectáculos colosales, juegos que se otorgaban con las celebraciones cultuales.

El Templo Romano de Córdoba

Obras en el Templo Romano de Córdoba a finales del S.XX (fuente de foto: https://sevilla.abc.es/)

Posteriores excavaciones arqueológicas realizadas por la Gerencia de Urbanismo en los años 90 del S.XX en el entorno del Palacio de Orive y su Huerto documentaron la construcción, a mediados del S. I d.C., de un enorme circo romano, hipódromo donde se llevaron a cabo los ludi circenses, consistentes en carreras de caballos y cuádrigas. Edificio muy alargado, donde la pista de tierra queda dividida por la spina -a menudo decorada con estatuas y obeliscos- , rodeada por el graderío y todo ello orientado Este-Oeste en paralelo a la calle San Pablo -antigua Vía Augusta-. Ambas construcciones se dispusieron a distinta altura, aprovechando el declive natural del terreno en este punto situado fuera de la muralla. Para ello se edificó una gran terraza sobre la que se elevó el templo, conteniéndose el impresionante volumen de tierra mediante un sistema de contrafuertes en cremallera conocidos como antérides, una solución ingenieril poco común en todo el Imperio que fue recogida por el arquitecto y tratadista romano Vitrubio en sus libros de arquitectura. La diferencia de altura entre templo y circo propició la construcción de una gran plaza intermedia, que habría servido de conexión urbanística entre ambas construcciones y que ha sido recuperada en parte por la última remodelación en la Plaza de Capitulares.

En definitiva, se trataba de un impresionante conjunto que destacaba y daba también la bienvenida a los viajeros que hicieran su entrada a la Colonia Patricia desde la Vía Augusta -fosilizada en la citada calle San Pablo- hasta La Puerta de Roma, mostrando así su condición capitalina, monumentalizada y sede del Culto Imperial en la Bética con la construcción de éste que algunos autores denominan Foro Imperial.

                                                                                  José D. Carretero Seoane. Foot on the Ground. CEO

 

 

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