Judería de Córdoba.

Incontables recovecos, atajos y azucaques en un laberinto de callejuelas. Corazón de Córdoba.  Paredes blancas sudan historia, mientras mitigan “la caló”. Calles tan estrechas como un pañuelo, en búsqueda de fresca sombra. Pasean hoy turistas, donde en otros tiempos hacían vida romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos.

Ese crisol de culturas ha ido forjando una ciudad, en su forma y en su ser. Dejando sus muestras en el barrio más antiguo. En torno a la Mezquita-catedral, se extiende el conocido barrio de la Judería. Desde la Puerta del puente hasta la Puerta de Almodóvar, y desde el Alcázar de los Reyes Cristianos hasta la calle San Fernando podemos encontrar vestigios de las distintas épocas y gentes que la poblaron.

Un puente, lienzos de muralla, y hasta tres puertas han quedado, en el mismo lugar de la primitiva ciudad romana. No sin pasar por muchas reconstrucciones a lo largo de su historia, pues la frágil piedra calcarenita, materia prima de nuestros edificios y construcciones más emblemáticas, ha hecho necesario la continua intervención en su mantenimiento.

Sobre un esqueleto octogonal de la civita romana, llegaron a poblarla visigodos. El eterno enfrentamiento entre los miembros de esta monarquía allanará el terreno a los que están por llegar. Pero para entonces ya habrán cambiado el orden de la ciudad. El poder romano poblaba el Norte de la ciudad, como ejemplo queda el yacimiento arqueológico de cercadilla, palacio de Maximiano Hercúleo. Pero la referencia política-religiosa se traslada al sur en el Siglo VI. Con ello queda bajo el subsuelo de la Mezquita-catedral un patrimonio de confrontadas interpretaciones, pero que manifiestan un movimiento del poder más al sur de la ciudad. Un Palacio civil en el solar que hoy ocupa el palacio episcopal y  la Basilica de San Vicente manifiestan ese nuevo centro civil-religioso, que ahora ocupa el Sur de la ciudad. Pero aún quedan enterradas y con difícil acceso para su estudio buenas muestras de esa época que bien ayudaría a comprender mejor la situación.

, Sin duda con la llegada de los musulmanes en el 711, comienza la mayor metamorfosis del barrio. Con la prosperidad, crece la población. Un desbordamiento demográfico empuja a construir ganando terreno a la calle que poco a poco va perdiendo su rectitud, y que a menudo se ve cortada por una invasión sin piedad de lo público. Las calles rectas a partir del siglo VIII se van transformando en calles más estrechas y desordenadas que albergan el Zoco. Una intensa vida comercial y social, organizada por zonas donde adquirir uno u otro bien. La disposición del mercado es  ilustrativa. Era común que aquellos enseres más relacionados con lo divino, como la luz, el conocimiento, y con lo inmaterial, se situaran cerca de la Mezquita. Mientras que  a medida que se alejaban de esta, se irían encontrando otros productos más materiales. Primero frutas, hortalizas,.. mientras que otros gremios como curtidores, alfareros se situaran en zonas menos próximas a la mezquita.

Así pues, la judería de Córdoba, primero fue ciudad romana, más tarde medina, y sólo a partir del siglo XIII con la expulsión musulmana se convertirá en barrio judío. Muchos judíos, que habían sido perseguidos por los almohades, vuelven a repoblar la ciudad al amparo de Reyes castellano. Y desde entonces hasta el decreto de expulsión de los judíos por parte de los reyes católicos ocuparán el barrio de La judería. Nos queda su templo de esa época. La sinagoga de Córdoba construida en 1312, es un edificio discreto, pero trascendente en la historia de la ciudad. Hubo una importante comunidad judía, ejemplarizada en la persona de Maimónides. Si bien fue rabino, no transmitió ningún conocimiento en esta sinagoga,, pues su construcción es posterior.

Hoy el corazón de la judería lo conforma la calle judíos. Desde la Puerta de Almodovar discurre paralela a la muralla hasta la plaza Maimónides .  Moisés ben Maimón, médico, filosofo y rabino, nace en Córdoba en 1138. En la plaza que lleva su nombre,(antes llamada de Armentas) destaca el museo taurino de Córdoba, en el palacete que ostentaron Los Armenta, (dando nombre también a la plaza), e incluso la familia Góngora. Será también Casa de las Bulas. Un amplio patio cerrado por un gran muro con naranjos en espaldera es un atrio de entrada mudéjar con arcos y  ladrillo.

Un poco más arriba, en la pequeña plaza Tiberiades, donde encontramos la escultura al filósofo cordobés. Obra del escultor Amadeo Ruiz Olmos, inagurada en 7 de Junio de 1964. Si continuamos hacia la sinagoga, encontramos un pequeño arco, entrada al Zoco actual, nada que ver con el medieval, pues se trata del hermoso patio trasero del edificio que ocupa el museo taurino. Llegamos a la sinagoga de Córdoba. La entrada, un pequeño patio con enchinado cordobés separa el lugar de rezo de la calle, como determina el Talmud.

La casa sefardí se encuentra a escasos metros. De obligada visita para completar una visita alentada por el interés de esa historia de Córdoba. Antes de llegar a la puerta de Almodóvar, la casa andalusí nos ofrece una visión de la típica vivienda de Al-andalus.

La Judería de Córdoba sigue siendo el corazón de la ciudad. Una ciudad volcada al turismo. Laten por sus calles miles de visitantes, tantos, que los cordobeses eligen ya otros barrios para residir. Se ha perdido, eso sí, el carácter que el barrio tenía hasta hace unas décadas, en pos de un impulso económico y laboral.

Si quiere conocer  Córdoba  en una experiencia única, el equipo de Foot on the ground, estará siempre dispuesto. Consulte nuestras rutas regulares, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

Texto

N.C.C.

F.O.T.G.