PATIOS DE LOS NARANJOS

El señor de los patios de la ciudad de Córdoba, el más grande, es el que menos variedad de especies vegetales tiene. A penas cinco tipos de árboles. Pero la belleza de un patio no radica en cuantas plantas o flores tiene. Si depende un poco más, de cómo utilicemos las que hay.

Encontramos entonces 96 naranjos que como en el resto de la ciudad, convierten el mes de Abril en un paseo sensitivo. El aroma de azahar, lo trajeron los árabes en su empeño de inundar los patios con plantas aromáticas que contribuyeran a crear un espacio agradable. Por supuesto el árbol también sería usado por su fruto. En época cristiana el patio sería utilizado como huerto de naranjos, cuya recaudación ayudaría a las arcas del Cabildo, en cierto momento de escasez económica. La importancia de estos árboles da nombre del patio.

La primera palmera que tuvimos en la ciudad de Córdoba llegó gracias a que Abd-al-rahman I, la hizo traer desde Damasco, para albergarla en su palacio de la Arruzafa. Hoy en día palmeras datileras y palmeras canarias adornan los parques de nuestra ciudad, en una lucha contra la plaga de picudo rojo. Once ejemplares tenemos en el patio de este árbol, tan arraigado a la ciudad que lo vemos en su escudo.

Los cipreses siempre fueron árboles de cementerio, ya en Roma, la antigua Grecia, e incluso para los etruscos, que por sus creencias en la vida tras la muerte realizaban manifestaciones en lugares de enterramientos. La forma del árbol ayudaría al difunto en su ascensión. El patio de la Catedral también ha sido lugar de enterramiento. En el costado oeste y por su cercanía con el antiguo Hospital de San Sebastián, fue último lugar de algunos cordobeses. Son doce los cipreses en este patio.

Un solitario cinamomo hace compañía a una fuente. Le presta el nombre. Aunque durante cierto tiempo perdido, hoy en día podemos encontrar otro ejemplar de la misma especie que hubo antiguamente. Vulgarmente conocido como cinamomo, este melia azaebarach, no debe confundirse con el árbol de la canela. Cinnamomun verum. La fuente del cinamomo, obra de Tomás Jerónimo de Pedrajas, es de 1726. Época en la que el patio adquiere el trazado barroco que hoy presenta.

El más emblemático de los árboles del patio es el que acompaña la otra fuente. Ambos, fuente y olivo, están aquí desde 1741. Es entonces cuando se inauguran las 9 fuentes y los trece caños con los que contaba. La catedral mantuvo el servicio de aguas de la antigua mezquita que recibió del rey Fernando III tras la toma de Córdoba. Desde 1961 el suministro de agua lo proporciona la empresa municipal de aguas. E.M.A.C.S.A. La fuente de Santa María también es obra de Tomás Jerónimo de Pedrajas.

Queda desacralizado el patio con el cerramiento de la sala de oración. Ha sido y es un lugar polivalente. Hermoso jardín escenario de esparcimiento paseo y escenario de actividades de distinta índole. Buena parte de estos usos son religiosos, como procesiones o acceso al Templo. Ya hemos visto que hasta de cementerio ha sido utilizado. También fue lugar donde realizar el San Benito del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

Tenemos poca información que describa la estructura original, durante su tiempo como mezquita. El patio de la antigua Mezquita (Sahn), es similar a los atrios de basílicas romanas, donde la puerta del “atrio” daba acceso al Templo. La antigua sala de oración se abría al patio por 19 arcos practicados en un muro complejo. Muchos comenzaron a cerrarse pronto por las inclemencias, y por seguridad. El cierre queda consolidado por la construcción de las capillas del muro norte de la sala de oración. La mayoría durante el siglo XVII. Ricardo Velázquez Bosco abre uno con un un cristal que permaneció hasta 1972. Es entonces cuando se cierran las naves de la 15 a la 18 con celosías obra de Rafael de la Hoz. Durante la época cristiana fueron 5 los accesos al interior del Templo. Sagrario, Nuestra Señora del Pilar, dos en las galerías del claustro, y como acceso principal(en todas sus épocas), la ahora llamada Puerta de las Palmas. No tuvo nunca el uso de otros claustros medievales con usos catedralicios.

Las tres galerías que contornean el patio fueron reconstruidas en el siglo XVI. Quedo la galería norte del patio cerrada. Siendo utilizado el costado oeste como Audiencia de la Catedral. Dos grandes pórticos quedan como reflejo de ese uso pasado. Cerca de ellos una hornacina con una pintura de Jesús crucificado obra de Guillermo Pérez Vidal. 1671. El lado este de la galería, ha tenido diversos usos mucho más domésticos. Dicho cerramiento de la galería norte se elimina en 1982. Hoy quedan fachadas en tramos de tres arcos peraltados, apeados en dos columnas y sobre fuertes machones de sillería en forma de T con un estribo saliente, semicilíndrico la primera mitad y poligonal la segunda. Los capiteles de hoy, no respetan el orden de otras épocas. Algunos pertenecen a otros edificios, o han sido tomados de otras partes del Templo en alguna de sus intervenciones. Tan compleja la vida de este edificio que algunos cimacios fueron después tratados como basa de columnas por artistas de la talla de Hernán Ruiz I, y que tableros de artesonado de época califal aparecen escondidos entre las cubiertas de yeso que fueron retiradas en el interior del Templo. Hoy quedan expuestas después de haber ayudado para el diseño de la recomposición actual.

En la ciudad de los patios, el patio de la ciudad.

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