TORRE DEL CAMPANARIO DE LA MEZQUITA

Las formas actuales de la torre de la Catedral de Córdoba, son las dadas durante la intervención de finales del siglo XVI. Si bien con el tiempo y debido a la necesidad, ha sido objeto de otras actuaciones y aportaciones, como la escultura del protector de la ciudad, el arcángel San Rafael, obra de Pedro de Paz y Bernabé Gómez de los Ríos, que colocada en 24 de Mayo de 1664 supone el fin de los trabajos que comenzados en 1650, por Sebastián Vidal y continuados por Gaspar de la Peña, reedifican la coronación de la Puerta del Perdón, para detener la ruina de la torre. Para ello, se hizo necesario la construcción de un campanario provisional, a fin de no suspender la llamada a la liturgia mientras duraran las obras.

Para la previa construcción de la torre, se escogió el proyecto de Hernán Ruiz III, que con formas manieristas italianas compone el cuerpo de campanas, abierto en sus cuatro costados por arcos de medio punto, desfigurando por completo el planteamiento original. El antiguo minarete queda cubierto por una nueva piel que le da el aspecto de campanario, tras haber deshecho el segundo cuerpo, y parte del primero. Vanos ciegos en los niveles inferiores de la torre son muestra de esa nueva cubrición que ahora luce la torre.

Las obras del crucero, coro y altar mayor, habían dejado los recursos económicos del cabildo en una situación incapaz de con algunos proyectos ya iniciados, como el caso del campanario que a la muerte de Hernán Ruiz III en 1606, la obra se paraliza hasta que en 1616 interviene Juan Sequero de la Matilla, para concluir el inconcluso cuerpo del reloj. El mal estado de la torre obliga a intervenir en 1650. Momento en el que Sebastián Vidal se hace cargo de la obra, continuada por Gaspar de la Peña.

Fue su mal estado, sobre todo tras una gran tormenta, lo que llevó al Cabildo en 1593 a la intervención de la torre. Y fue otra tormenta, la del 24 de Agosto de 1727, la que obligara a hacer reparaciones en esta y en su remate, la escultura del Arcángel San Rafael, por la caída de un rayo. Algunos arcos, especialmente los del cuerpo de campanas, tuvieron que ser reconstruidos, tras el terremoto de Lisboa de 1755, concluyendo en 1763.

Salvo labores de conservación ya no volvería a actuarse en la torre hasta que en 1930 Felix Hernández lo “escabara” para estudiar el antiguo Alminar de Abd-al-Rahman III.

La relativamente reciente habilitación para visitas turísticas permite apreciar no solo un juego de arcos califales recuperados para su exposición, sino también que como viene siendo habitual, encontramos inscripciones en las campanas. Doce en el cuerpo de campanas. Estas nos indican sus nombres. Sta. María, s. Pedro, Sta. María de la Paz, Sta. Bárbara, Sta. Victoria, S. Antonio, S. Zoilo, Nuestra Señora de la Concepción, La Asunción, Santísimo Sacramento, S. Rafael. Una no tiene nombre. Pero la campana más antigua la encontramos en el cuerpo del reloj, obra de Juan Sequero de la Matilla. Encontramos incluso inscripciones en las campanas que las fechan durante el obispado de D. Iñigo Manrique, siglo XV, anteriores incluso a la construcción del cuerpo de campanas de Hernán Ruiz III.

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