Madinat Al-Zahara,“La Ciudad Brillante”

Al oeste de Córdoba, a unos ocho kilómetros, al pie de Sierra Morena, denominado en las fuentes árabes, como monte al Arus o de la desposada, junto al fértil valle del Guadalquivir, se encuentra uno de los lugares más enigmáticos de Córdoba, la ciudad Califal de Madinat al-Zahara (la ciudad Brillante). Mandada construir en el segundo cuarto del siglo X por el primer Califa de al- Andalus Abd al- Rahman III (el Victorioso) y concebida como escenario para la representación del poder califal y su independencia de los Califas de Oriente.

Su ubicación, estratégicamente es perfecta, elevada sobre un espolón rocoso a los pies de Sierra Morena, desde el cual controlaba todo el valle del Guadalquivir. Tiene a sus espaldas la protección de la serranía, y en frente, además del valle fértil, el majestuoso e histórico Río Guadalquivir (Río Grande). Ya en época romana era navegable desde el puerto de Híspalis, hasta el Puente Romano de Córdoba. Convirtiéndose en  una de las vías principales para el comercio de aceite, y minerales como el cobre y la plata…

Su base es prácticamente rectangular, sobre grandes terrazas escalonadas. En su conjunto,  una superficie intramuros de ciento doce hectáreas y rodeada por una gruesa muralla, dotada de torres cuadradas y puertas. En su interior encontramos otra muralla que servía para diferenciar dos ámbitos. El del Alcázar, ubicado en las terrazas superiores, donde se desarrolla la vida del Califa y su corte. Y el de la Medina (ciudad), ubicado en la terraza inferior, donde se desarrolla el caserío urbano y se encuentra la mezquita aljama.

Como toda historia, Madinat al-Zahara tiene su leyenda. Nos narra el origen de la construcción de la ciudad,  y aunque se pueden escuchar varias versiones,  todas tienen en origen a una favorita del Califa, llamada al-Zahara.

Una de estas versiones, nos narra, que “un magnífico día soleado, Abd al-Rahman III paseaba por los alrededores de la Mezquita Aljama de Córdoba y vio a un vendedor de esclavos. Entre  los esclavos vio a una chica muy guapa y atractiva. Se acerco y le pregunto de dónde venía, y como se llamaba. Ella le respondió que venía de Granada y que se llamaba al-Zahara. Quedó el Califa prendado por su belleza y se la compró al vendedor de esclavos, y la llevo a palacio. Tal fue su pasión, que llegó a ser su favorita y por amor, manda la construcción de la ciudad”. Se dice que un día iban paseando los dos por la Ciudad Brillante y ella empezó a llorar, Abd al-Rahman III acercándose le preguntó que le ocurría. Ella le contó que su tristeza se debía a que echaba de menos Granada, y sobre todo la nieve de Sierra Nevada.  El Califa le prometió una solución. Hizo llamar al jardinero Real, y le pidió que sembrara almendros, que al florecer con sus hojas blancas parecería que la ladera de Sierra Morena estaba nevada, para felicidad de al-Zahara.

Cómo toda leyenda tiene una parte de verdad y mucho inventado. Tal vez el nombre de la ciudad fuera por su favorita, pero no fue construida por amor. La fundación de la ciudad se debe a la decisión que toma Abd al-Rahman III, cuando se autoproclama Califa en el año 929 d. C. Con el título de Amir al-muminin (Príncipe de los Creyentes), proclama su independencia de los fatimíes del norte del Magreb.  Y para demostrar su relevancia y poder,  entorno al año 936-940, ordena construir una nueva ciudad y en ella, una ceca o casa de la Moneda donde se acuñarán monedas de oro. La ciudad fue terminada por su hijo, el segundo Califa al-Hakam II y pudo tener un esplendor de unos ochenta años aproximadamente. Durante este tiempo, la ciudad se convirtió en un importantísimo escenario para la recepción de embajadas extranjeras.

Las primeras excavaciones comenzaron en el año 1911 y fueron llevadas acabo por el restaurador y conservador de la Mezquita Catedral Ricardo Velázquez Bosco, dentro de la zona del Alcázar.  Dejó a la luz un conjunto de habitaciones que identificó con la vivienda del califa Abd al-Rahman III, la Dar al-Mulk (la residencia del poder) el edifico más elevado y con mejor panorámica del valle fértil del Guadalquivir. No dispone de patios, pero si de una amplia fachada al exterior conformada por tres arcos de herradura, sinónimo de majestuosidad, exclusivo de personajes ilustres.Dispone también de baños para uso exclusivo del Califa. En los años treinta las excavaciones pasan a mano del arquitecto Félix Hernández, y ayudado por el arabista cordobés Manuel Ocaña Jiménez, descubren edificios importantes como la Casa de Yafar, (el Háyib o primer ministro de al-Hakem II). También el Salón Rico, con una gran fachada principal con cinco arcos de herradura y decorada con ataurique (temática vegetal y geométrica), donde el Califa recibía a las grandes embajadas extranjeras.

En el año ochenta y cuatro la Junta de Andalucía se hace cargo del yacimiento y se le encarga las labores de excavación y restauración del complejo al arqueólogo Antonio Vallejo Triano. Las últimas excavaciones que se han realizado han sido desde el año 2017 hasta el 2019 en la zona de la Plaza de Armas, donde los arqueólogos Alberto Montejo y Félix Arnold han encontrado un segundo Gran Pórtico, la entrada principal de las grandes embajadas hacia el Alcázar.

Las conexiones entre la Medina y el Alcázar se hacen a través de largas calles dispuestas en rampa, divididas en tramos separados por puertas. Calles estrechas y algunas en recodo, que junto con las puertas servían para la defensa del Alcázar y para bajar las temperaturas en época estival.

Dentro del Alcázar podemos distinguir dos sectores. El sector oficial, donde se encuentran espacios y edificios de carácter administrativo, político y de representación del poder califal, situados en la zona oriental del Alcázar. Hallamos aquí, la Puerta Norte, Edificio Basilical Superior, Gran Pórtico, y Salón Rico. Y el sector privado, situado en la zona occidental, donde se encuentran espacios y edificios, cuya función principal, pero no exclusiva, es la de habitación y residencia, tales como la Dar al-Mulk, Casa de Yafar, y Casa de la Alberca.

Madinat al-Zahara, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1923 y Patrimonio Mundial por la Unesco en 2018, es uno de esos lugares enigmáticos, donde poder embelesarse con la historia, arqueología y su entorno natural. Ubicado en plena ladera de Sierra Morena, este bien de excepcional valor, es la única ciudad Califal en un entorno, de ámbito europeo.

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Texto     A.O.G