PUERTA DE ALMODÓVAR

La Puerta de Almodóvar es una de las tres entradas que Córdoba mantiene desde época medieval. A pesar de las numerosas intervenciones necesarias para mantener una estructura de piedra arenisca, ha sido la menos intervenida. Antiguamente conocida como la puerta del Nogal o Bab-al-Chawz, y como Puerta de Badajoz, da entrada al barrio de la judería desde el oeste. Su camino conducía al pueblo que le da nombre. La factura que hoy vemos es del Siglo XIV, sobre la anterior puerta de origen árabe.

Como si de un esqueleto se tratase, la original ciudad romana sostiene las ciudades posteriores. Sus murallas protegerán la ciudad durante muchos siglos, y sus siete puertas serán  accesos a la ciudad. Por el sur, la Puerta del puente (Bab-al-Qantara) conectada con el puente romano, era la entrada más importante. En el muro Este, la Puerta del Hierro (Bab al-Hadid), y la Puerta de Toledo (Bab al-Tulaitula). Por el Norte, la Puerta de los Judíos (Bab al-Yahud), y la Puerta de Amir (Bab Amir al-Qurasi). Quedan como acceso occidental, la Puerta de Sevilla (Bab Ishbiliya), y la que aquí nos refiere, hoy llamada de Almodóvar.

De las siete puertas romanas, pasó a tener trece en época cristiana. Fue en la segunda mitad del Siglo XIX, cuando con amparo legal, se destruyen muchas de ellas y se construyen fachadas en su lugar.

Un arco ligeramente apuntado, con mampostería posterior y suavemente enmarcado por una hilera de sillares más finos que los que componen la estructura, une las dos torres a modo de puente. Todo el conjunto queda cubierto de almenas defensivas que se extienden por los lienzos de muralla anexos, creando un entorno realmente monumental. Queda el arco cegado a principios del Siglo XIX, permitiendo el acceso a través de una puerta adintelada y dejando una bóveda de cañón alta y corta. Salvo los añadidos en ladrillo, todo se compone de sillares de calcarenita que se extienden, paralelos a la calle Kairuán, llegando hasta puerta de la Luna.

Se habilita este enclave en la década de los 60, durante la alcaldía de Antonio Guzmán Reina. Procura un impulso turístico en la ciudad, y para ello, mejora este enclave y dota a la ciudad de varias esculturas. Entre las más conocidas, la de Maimónides en la calle judíos, la del doctor Emilio Luque, en la plaza que lleva su nombre y la aquí presente. Queda el entorno completo con una escultura de Lucio Aneo Séneca, obra de Amadeo ruiz Olmos, inaugurada en 1965, que nos recuerda la importancia de uno de los personajes más ilustres de Córdoba.

Si quiere una experiencia de Córdoba única, el equipo de Foot on the ground, estará siempre dispuesto. Consulte nuestras visitas guiadas, o si lo prefiere opte por un guía privado. Nos gusta Córdoba. Le gustará a usted.

Texto

N.C.C.

F.O.T.G.